UN ESLABON FUERTE EN LA CADENA

El Cabo de la Guardia Civil  OFL, fue designado como jefe de grupo para dar cobertura a un partido de futbol.

No obstante, el mismo se retrasó por motivos de traslado de los equipos, a causa de lo cual, invadía la franja horaria vedada por la normativa vigente en lo referente a la hora límite en la cual se podía deambular por la vía pública (toque de queda).

Por ende, el cabo indicó al presidente del equipo local tal eventualidad y que, para celebrarse. se necesitaría una dispensa expresa por la Autoridad que habilita la normativa citada previamente.

La respuesta que recibió por parte del presidente del equipo es que conocía personalmente a dicha Autoridad, y que lo iba a llamar por teléfono para decírselo. Poco después, volvió y le indicó al cabo, que debía permitir la celebración del partido, pues la Autoridad se lo había consentido verbalmente a través del canal telefónico.

El cabo le indicó que debía acreditar tal autorización con algún tipo de prueba documental, ya que no podía soslayar la normativa con más sustrato que aquella aseveración

Al poco, recibió una llamada de un alto mando que le ordenaba que permitiera el evento, a lo cual el cabo le indicó que al menos se lo comunicaran a través de los conductos oficiales para que quedara constancia. Sin embargo, únicamente recibió una reiteración de la orden de naturaleza más expeditiva.

Días después, se le abrió un expediente sancionador por el retraso en el cumplimiento de las órdenes de servicio.

Puesto en contacto con el equipo jurídico del Centro TDPE nos encargamos de la defensa del compañero.

En el expediente disciplinario, se acreditaba el alto mando como denunciante del cual había venido la orden.

El equipo jurídico del Centro TDPE®, giró su defensa en base a que tal incumplimiento o retardo jamás existió, pues ningún subordinado está obligado a cumplir órdenes manifiestamente ilegales.

Para ello esgrimió la Jurisprudencia del TS, alusiva a la concepción del denominado conducto reglamentario en la recepción de órdenes, así como la normativa del propio cuerpo, en la cual se indica claramente que las órdenes deben seguir siempre el conducto reglamentario.

Pues bien, quedó acreditado que el denunciante no había seguido el conducto reglamentario, pues el alto mando se había dirigido directamente al cabo, indicándole que tenía el permiso de la Autoridad, y por lo tanto, se había saltado la cadena de mando obligada, es decir, todos los mandos intermedios hasta llegar al SUPERIOR INMEDIATO del cabo.

Por ende, dicha orden se reputaba ilegal, al no cumplir ni con los requisitos de la propia normativa del cuerpo ni con  la Jurisprudencia del TS cuando define el conducto reglamentario.

Ergo al reputarse ilegal dicha orden de una forma tan manifiesta, el cabo habría estado en su derecho a no cumplir la misma, aunque únicamente se retrasó unos minutos con el fin de eludir un mayor perjuicio para los equipos deportivos incursos en el evento.

Ante tan evidente infracción de la normativa por parte del alto mando y por tanto reputarse ilegal la orden, ésta no podía desplegar sus efectos administrativos y por tanto, no se podía sancionar por retraso de obligación alguna pues no existía jurídicamente tal obligación.

Tal obviedad, fue apreciada por el instructor del expediente, que no tuvo opción más que a archivar el procedimiento sancionador.

Desde aquí felicitamos al compañero, por exigir el cumplimiento de la normativa, incluso a aquellos que por su rango, debieran alzarse como los garantes de tal misión y no como sus transgresores

Defendemos a los que nos defienden.

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