VA A SER QUE NO

En febrero del año en curso, el Agente de Policía Nacional PFV, se encontraba en el servicio de seguridad de su comisaría.
Durante su turno, un vehículo particular estacionó en los aparcamientos aledaños a la comisaría, donde siempre estacionaban los vehículos oficiales; descendiendo su conductor con una merma física notoria y evidente y se dirigió al interior de la comisaría a interponer una denuncia.


Poco después, el Jefe de Turno, se emplazó al lugar donde nuestro mandante se encontraba, interpelando al mismo la razón por la cual había permitido que estacionara un vehículo que no era oficial.
Tras explicarle nuestro compañero que había observado que el hombre presentaba una cojera estentórea, estimó que no era de recibo indicarle que debía aparcar  más lejos pues ello acarrearía más molestias a dicha persona.
El Superior ordenó entonces a nuestro compañero a que se dirigiera a dicha persona para que volviera a su vehículo y lo aparcara en otro lugar. Nuestro compañero se negó de plano.

A los dos días, se le incoó un expediente por falta muy grave al desobedecer una orden directa.


Según el Código Civil, la costumbre sólo rige en defecto de ley, ende, al existir un código de circulación, no puede regir la costumbre en menoscabo de éste, ergo si no existía señalización que vedada el estacionamiento a vehículos privados, no había capacidad de apropiación de dicho espacio por la Policía Nacional, pues tal competencia no le es propia, es decir, la regulación del tráfico en el casco urbano.
Por lo tanto, nuestro compañero, ante una orden tan manifiestamente ilegal, procedió tal como manda el art. 5 citado anteriormente. Tras solicitar el instructor al ayuntamiento si efectivamente no existía reserva para estacionar vehículos oficiales, se demostró que no se había llevado a cabo tal regulación pues siempre se había observado la costumbre de que esos aparcamientos era para la Policía Nacional.
Ante esta hecho, no se tuvo más opción que sobreseer y archivar el caso, pues el compañero había actuado conforme manda la Ley Orgánica, es decir sancionar a una persona con una orden que era contraria a la Ley, al disponer de derecho a estacionar en un lugar público habilitado para cualquier vehículo, oficiales y particulares.


Desde aquí felicitamos a los compañeros que tienen el valor de oponerse a órdenes draconiana adolentes de cualquier soporte o sustrato legal.
Protegemos a los que nos protegen

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